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Ofensiva sicosocial: el fantasma del terrorismo. Historia de humanos parte II. Presos Políticos Yanamayo

Sonaron los pututos. Es el grito de guerra, el grito de siempre, del fantasma terrorista. Despertar los sentimientos de temor en la población fue un componente importante de la estrategia antisubversiva del prófugo ex presidente Fujimori: los mounstros tienen que estar en la mente de todos, todo el día y todos los días.

Sin pretender convertirme en un disco rayado, escribiré nuevamente sobre el tema del cuco terrorista en su modalidad de presos políticos. En este gobierno se continúa haciendo política alrededor del tema subversivo, se entona la misma canción de hace diez años, a veces con charango y otras con guitarra, pero es la misma melodía de siempre, y el compás marca el mismo doloroso latir de corazones humanos.

Quiero denunciar lo que este gobierno viene haciendo al darle continuidad a la política fujimorista de venganza y castigo contra presos políticos, enviándolos a penales de castigo como Challapalca, ubicado a casi 5000 metros sobre el nivel del mar en Tacna, y Yanamayo en Puno, a 4000 m.

1. En septiembre del 2001, poco después del atentado contra las torres gemelas en Nueva York, se produjo el primero de una serie de traslados de presos políticos al penal de Challapalca. Desde su construcción, numerosas organizaciones nacionales e internacionales de DDHH han cuestionado la reclusión de prisioneros en ese penal, debido a que la severidad de las condiciones eran perjudiciales para la salud, y lo aislado del lugar los alejaba de sus familiares.

En los primeros meses del 2003, el Tribunal Constitucional falló a favor de un Habeas Corpus presentado por varios prisioneros en Challapalca, determinando que sus derechos humanos fundamentales eran violados allí por lo que debieron haber sido reubicados en otros establecimientos penitenciarios. No obstante ese fallo, tengo entendido que aún hay prisioneros en Challapalca, y tampoco hay visos de que se acatarían las numerosas recomendaciones para el cese del uso de penales de castigo como Challapalca y Yanamayo. Por el contrario, hace solo unos días se inauguraron nuevos penales en Puno: Lampa para mujeres, lugar voceado como nuevo recinto de castigo para prisioneras políticas, y Enjuri.

2. En estos días vienen nombrando a los prisioneros del penal de Yanamayo como si estos representasen un amorfo mounstro de terror, por lo que quisiera puntualizar algunas cosas sobre la realidad de los que son llevados a penales de castigo:

En diciembre del 2002, una resolución del Ministerio de Justicia publicada en el diario oficial El Peruano dispuso el traslado de presos al Penal de Yanamayo por motivos de "clasificación" y descongestionamiento de penales. Cada penal entregó su "cuota" de presos políticos, no obstante el hecho de que para esas fechas no se habían producido problemas en los penales (como motines, etc.) que justificaran un traslado a un penal de castigo. Los prisioneros que fueron "premiados" con el traslado fueron seleccionados arbitrariamente, no siendo estos ni dirigentes ni peligrosos. Incluso muchos de los presos que fueron llevados a Yanamayo el año pasado, tuvieron que ser trasladados nuevamente meses después para sus procesos judiciales, lo cual constituye un gasto innecesario para un Estado que carece de fondos.
La Defensoría del Pueblo constató que las condiciones de reclusión en Yanamayo eran inadecuadas por problemas de la infraestructura, agua, luz, desagüe y filtraciones, y cuestionó el alejamiento de los presos de sus lugares de origen. No obstante esta realidad, hoy en día varios políticos vienen nombrando a los prisioneros en el Penal de Yanamayo, calificándolos de "un tremendo peligro", lo cual ha llevado a un endurecimiento de las condiciones carcelarias, ya de por sí difíciles, en dicho lugar.

El lema hoy sobre el tema de los presos políticos es "miente, miente que algo quedará". Me preocupa hasta donde nos podrá llevar esto. ¿Hasta cuando nos utilizarán como chivos expiatorios y la perfecta cortina de humo? ¿Hasta cuando servirá el tema de la subversión y de los presos detenidos en el contexto de la violencia política para mover los sentimientos de la opinión pública? ¿Cuándo será reconocido que las consecuencias de estas campañas, las pagamos Seres Humanos?

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